Baldassarre Galuppi (1706 - 1785) fue una figura de reconocido prestigio en su época que ha pasado a la historia de la música como uno de los maestros de la ópera bufa. "Il BuranelIo", llamado así por haber nacido en la isla veneciana, parece estar siendo rescatado del relativo olvido y de su encasillamiento como compo-sitor de óperas a través de la recuperación del resto de su extensa y dispersa producción. Este disco reivindica a un Galuppi puramente instrumental, cosmo-polita y protagonista invisible del devenir musical del siglo XVIII, y lo hace a través de sus sonatas para piano.

Andrea Bacchetti, verdadero alma máter del disco, ha recurrido a los manuscritos de la época para reconstruir fielmente estas obras, pero no estamos, ni mucho me-nos, ante un disco con pretensio-nes historicistas: el joven pianista genovés recurre al piano moderno para "exprimir las capacidades expresivas", según sus palabras, de la música de Galuppi.

Una vez escuchado el disco, no cabe más que aplaudir la decisión de Bacchetti, porque consigue un sonido de asombrosa efectividad expresiva que no deja de ser esencialmente barroco, alcanzan-do un perfecto y difícil equilibrio entre lo emocional y lo racional.

La interpretación está cargada de buenas intenciones desde el principio, y ya en la deliciosa Sonata en Sol M se aprecia que todo tiene un sentido, y que la música fluye coherentemente hacia donde el pianista quiere.
A medida que seguimos escuchando, llama la atención la magnífica resolución de los adornos, muchas veces improvi-sados sobre la marcha, al más puro estilo de la época.
También vemos cómo Bacchetti aprovecha el piano moderno para

 

adaptarse perfectamente, por un lado, a los cantabile del estilo galante de estas piezas, y por otro a las formas de danza, a través de una variada articulación. Técnicamente tampoco se queda atrás, y las partes más movidas, como el Allegro de la Sonata en Do M, están resueltas contun-dentemente gracias a unos dedos de hierro, con unos tempi algo acelerados pero sin salirse nada de su sitio. Si hablamos de la elección de las velocidades de las partes lentas, sobresale de nuevo la elegancia y el buen gusto de Bacchetti, que alcanza un punto idóneo en cada caso para que la música no se estanque ni pierda interés.
Al final de la audición se tiene una sensación muy positiva, que no es otra que la de haber escuchado una música interesante y bien compuesta y, sobre todo, magníficamente interpretada.

Si le añadimos que la toma sonora es de primera calidad, la conclusión es obvia: el disco sin duda merece la pena y la reco-mendación se hace necesaria.

 

J.C.G.